El ejercicio: sus beneficios y contradicciones

La búqueda de la fuente de la eterna juventud aún sigue ocupando a médicos y científicos. Es posible ganar mucho en este sentido permaneciendo físicamente activo durante toda la vida

El ejercicio regular reduce la degeneración natural de los músculos, los tendones, los ligamentos, los huesos y las articulaciones: mantiene la fuerza muscular, la flexibilidad de las articulaciones, el equilibrio y la coordinación en general. En resumen: nos mantiene sanos e independientes.

Los enfermos crónicos y el ejercicios físico

Cualquiera que sufra una enfermedad crónica debería intentar permanecer físicamente tan activo como antes de contraerla.

En numerosas enfermedades tales como la artrosis, dolores de espalda, diabetes, hipertensión u otros transtornos cardiacos, el ejercicio físico bajo vigilancia médica, puede reducir la gravedad de los síntomas, disminuir el peligro de complicaciones y retardar el proceso de la enfermedad.

Sin embargo, existen algunos transtornos que no resultan directamente beneficiados por el ejercicio. No obstante, incluso en esos casos es importante que se trate de mantener el nivel físico.

Existen contadas excepciones en las que se prohibe la práctica del ejercicio, como en las infecciones agudas, la gripe, la anemia y la cistitis. Consulte a su médico al respecto.

Lesiones

Muchos atletas jóvenes de élite especialmente de gimnasia, natación o tenis aún
están en edad de crecer. Su esqueleto aún no ha terminado de desarrollarse, lo que les hace más vulnerables a sufrir lesiones serias que sus competidores de mayor edad.

Lo que en un adulto puede ser una rotura de ligamento podría ser una fractura o dislocación de algún hueso en un adolescente.

El deporte en la infancia tiene un beneficio para toda la vida

Los estudios que investigan el origen de las enfermedades cardiacas en el mundo actual, han optado por buscar sus raíces en la infancia. La poca actividad física fomenta el exceso de peso, eleva el nivel de colesterol y la tensión; factores que pueden iniciarse durante la adolescencia y posiblemente seguir desarrollandose durante la vida posterior, hasta causar graves transtornos cardiacos.

Es muy importante que los niños y los adultos, reconozcan la importancia de la actividad física regular. Cuando realmente la disfruten y se diviertan, seguramente mantendrán esta sana costumbre durante el resto de su vida.